El 12 de mayo, el diario La Vanguardia publicó los resultados de un estudio de la CEHE en torno al impacto de la COVID-19 en el sector de la hostelería y restauración de la ciudad de Barcelona.

Basándose en una encuesta del sector de la restauración, el estudio estima que el 35 % de los bares y restaurantes de la ciudad se verán forzados a cerrar antes de que acabe el año, y que otro 28 % de las empresas del sector está en riesgo de acabar en la misma situación. Tan sólo el 37% restante sería capaz de superar la actual crisis.

La principal causa de esta debacle se hallaría en la atomización, la pequeña escala y estructura tradicional de la restauración barcelonesa, algo que no es exclusivo del sector si atendemos a la elevada presencia de autónomos y pymes en la economía española. Las virtudes y desventajas de esta cultura económica pueden discutirse pero, en todo caso, su colapso previsible en los próximos meses en el sector de la restauración, aunque solamente sea parcial, provocará un adelgazamiento empresarial que puede suponer una oportunidad de negocio para aquellos inversores interesados en apostar por un comportamiento anticíclico de sus activos.

Abrir o ampliar un negocio de restauración puede no parecer una buena idea a primera vista dadas las circunstancias. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la disminución de la competencia supondrá un panorama competitivo y empresarial más indulgente tanto para los negocios de nueva creación como para aquellos que sigan operando tras la actual situación de alerta sanitaria.

En segundo lugar, el incremento en la oferta de locales y traspasos está suponiendo ya un considerable abaratamiento de los costes de estas operaciones. Según datos de las principales plataformas inmobiliarias de la ciudad, este descenso de los precios se está produciendo estadísticamente en torno al 18% en la actualidad, y se prevé que se acentúe en los próximos meses. Esto es especialmente favorable para aquellas empresas que quieran introducirse en el sector o bien se estén planteando trasladar sus negocios para adaptar el nuevo local de restauración a las exigencias de distanciamiento social y seguridad sanitaria impuestas por el COVID-19.

Finalmente, debe considerarse que aquellos negocios que se puedan adaptar a las nuevas normativas tendrán una ventaja empresarial competitiva con respecto a aquellos que operen en locales en los que la actividad se hubiera implantado con anterioridad a la entrada en vigor de estas normativas. De nuevo, esto favorece en especial a las empresas de nueva creación, que tendrán la oportunidad de seleccionar los locales en los que llevar a cabo su actividad en base a las nuevas normas de juego que se le deparan al sector de la restauración. También es favorable para aquellos negocios existentes que decidan apostar por un traslado o reformar el local.

En los últimos años, en Control Tècnic nos hemos especializado en proyectos de cambio de uso e implantación de actividades, y actualmente estamos trabajando ya con clientes de capital extranjero en busca de la oportunidad que supone un posicionamiento temprano en la meta de salida de la carrera post-covid en el sector de la restauración en Barcelona, cuyo inicio se prevé para el último trimestre de este mismo 2020.

Estas últimas experiencias nos han hecho creer firmemente en la necesidad, para los negocios existentes, de adaptarse de manera pronta y decidida a la nueva situación, efectuando las inversiones necesarias en sus locales de forma inteligente, con tal de introducir las modificaciones exigidas por la nueva normativa con el mínimo coste posible. Así mismo, creemos en la necesidad, para aquellos negocios de nueva creación, de actuar con fineza y perfeccionismo a la hora de aprovechar la oportunidad que brinda el actual panorama inmobiliario y empresarial con tal de garantizar el máximo rendimiento del actual momentum.

Entre nuestros servicios, estamos llevando a cabo asesoría técnica en la selección del local y analizando la viabilidad e idoneidad normativa de los locales seleccionados. También nos encargamos de redactar, si fuera necesario, el proyecto de actividades y de reforma así como de dirigir las obras, siempre atendiendo a nuestros criterios de optimización de costes con tal de perfeccionar la rentabilidad de la operación.